Cuentos del bosque de Viena

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El estreno en el Teatro Gavella de la interpretación de la novela de Ödön von Horváth „Cuentos del bosque de Viena“, es muy diferente al texto original.

Ödön von Horváth es un escritor austriaco que se posiciona críticamente y analiza la sociedad en la obra de vanguardia mencionada. Describe la mentalidad del pequeño burgués en Viena en el período entre las dos guerras y presenta a los personajes como una especie de carroñeros y hienas que se arrastran entre sí, fingen una vida e ignoran totalmente cualquier  virtud humana. Katarina Pejović, la dramaturga de esa obra, redujo el texto original e introdujo elementos modernos que le permitieron respirar a la obra. En determinadas escenas los actores se fueron tanto a la grotesca que nos transmitían un sentimiento de falta de convicción y hasta cierto punto de una actuación escolar.

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Tal vez justamente esa actuación grotesca es el mejor comentario de una sociedad que es totalmente inconvincente. El personaje de Marijana tenía que haber sido el elemento real y alguien quien se encuentra en la realidad. A ella la interpreta Nataša Janjić que lamentablemente no entra suficientemente en las situaciones, como si no le resultase claro que es el personaje central, y esa es en realidad la principal objeción a toda la obra, pues no termina de entregarse del todo a su papel. La falta del personaje central a primera vista parece como el desacierto de la obra, pero mirando la obra completa realmente fue pensada como “un juego con las vidas”, una manipulación como  „Big Brother“, siempre está presente esa injerencia en la vida privada.

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Es interesante que toda la obra la sostiene Franjo Dijak en un papel secundario, quien al personaje Hierlingerov Ferdinand justamente con la idea imponente de un hombre hipócrita, vulgar, una persona sin alma y mirada maligna, lo interpretó tan bien que condimentó la obra y la elevó a una idea filosófica superior.

Ese texto abstracto y filosófico es evidentemente uno más de ese tipo con el que se ocupa el joven director Igor Vuk Torbica. Este talento recientemente descubierto nació el año 1987 en la ciudad de Drvar en Bosnia y Herzegovina, vivió en Croacia y momentáneamente vive en Belgrado adonde se mudó por amor, pero trabaja en Croacia y pretende además transformarse en director a nivel regional.

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Cabe destacar que Igor Vuk Torbica también en la obra „Hinkeman“ trató el tema de la moral y que esa obra obtuvo el Premio del Teatro Croata a la mejor obra. La clave de su arte de crear forma

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es la seriedad y el enfoque del trabajo, pero lo que es su sello distintivo es la elección de los actores que le dan el su sello a los papeles y recrean y sostienen esos fuertes símbolos que Igor Vuk Torbica implementa en sus obras.

Nada inocentemente, alejado de la superficialidad y la trivialidad, Igor Vuk Torbica le devuelve al teatro la pasión y el poder del medio. No obstante, la pregunta que no tiene respuesta es por qué el director puso en el escenario la obra “Cuentos del bosque de Viena”. Aquello que parece como un brillante paso adelante es la obra que prepara para el 16 de mayo de 2017 y nada menos que la comedia de Jean-Baptista Moliere „Crítica a la escuela para mujeres”.

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Es increíble como este director toca todos los temas actuales a través de obras clásicas y exigentes, pero sabiendo como acentuar la esencia y el mensaje. De tal manera que también esta función dejó un gusto amargo y el alma conmovida si bien el final fue en realidad una cita de la película Cabaret „Tomorrow belongs to me“ (El mañana me pertenece), lo que puede parecer también como la falta de una idea original.

Si bien con la obra “Hinkeman” levantó las expectativas, esta obra también es exitosa aunque comparta la culpa de la actriz principal, el director y la dramaturga.

No obstante también la compañía del Tearo Gavella tiene sus comodines, que por suerte pueden lograr que toda obra dramática adquiera grandeza, si no es Ozren Grabarić, entonces son Jelena Miholjević en su papel de Hechicero e Igor Kovač con su especialmente adaptable y atractiva interpretación en su papel de Alfred.

De tal manera que cuando al mismo tiempo están en el escenario Igor Kovač y Franjo Dijak, uno no se puede decidir a quién mirar primero pues tienen dominio de su oficio, la escena y el público.

Reportaje: Danijela Stanojević