Código social para la amistad

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El relajado encuentro con amigos el viernes por la noche fue abruptamente interrumpido por un vecino anciano. Afirma que no puede dormir por nuestra charla ya que su cama está del otro lado de la pared de mi sala de estar. Miré la hora confundida. Recién pasaron las once de la noche.

Esa noche nosotros cuatro charlábamos en un tono moderado. La música estaba tan baja que prácticamente ni se escuchaba. Pero el vecino no quiso entender que los jóvenes tenemos necesidad de socializar. Incluso comenzó a quejarse por lo tarde que vuelvo del trabajo y por los aullidos de mi perra, en su explosión de alegría, cuando llego a casa.

Foto: Mariana Campera

Paredes de cartón

En Argentina, donde siempre viví en casa, esas cosas no pasaban. Incluso el vecino se auto invitaba cuando veía que estábamos organizando algo – a pesar de sus sesenta años, siempre aseguraba que se siente bien entre los jóvenes, igual que mis padres.

La vida en los departamentos de Zagreb hizo que cambiara mis hábitos. Cuando vivía en el barrio de Knežija me despertó un teléfono celular que sonó algo después de la medianoche. Como mi celular que estaba apagado, empecé a buscar el que sonaba – tal vez alguien se lo olvidó en mi casa. Entonces escuché a mi vecino que entre dormido atendió y empezó a charlar. Desde entonces cada noche nos deseábamos las buenas noches a través de esas delgadas paredes.

Vida social en casa

Mientras vivía en la casa de mis padres en Buenos Aires, a menudo las salidas con mis amigos terminaban en mi casa. Casi todos los domingos por la mañana mi papá se asomaba en mi habitación y en la de mi hermano para contar cuántos éramos para el desayuno. Era raro que nadie se quedara a dormir en casa.

Ya sea por la inseguridad o por las grandes distancias, a menudo nos reuníamos en la casa de alguien. Los amigos argentinos llegan frente a tu puerta sin previo aviso o se invitan solos a almorzar o a cenar a tu casa. Llegan, abren la heladera sin pedir permiso y le sirven algo a los presentes, como si estuviesen en su propia casa. No existe diferencia entre el anfitrión y el invitado. Ponen la mesa, y una vez que comimos en un ambiente familiar y de amistad, se pelean con uno para lavar los platos.

Foto: Mariana Campera

Difícil sin acuerdo

De este lado del planeta Tierra los amigos siempre están dispuestos a encontrarse – pero generalmente el encuentro es en bares. Aquí es extraño que alguien rechace una invitación a tomar algo. La vida social se desarrolla en la ciudad o en el barrio. Rara vez se desarrolla en la casa de alguien. Ni siquiera sé dónde vive mi círculo más amplio de amigos. Cuando, de acuerdo a la costumbre argentina los invito a mi casa, en general terminamos saliendo a algún lado.

En Croacia uno queda como un maleducado si aparece frente a la puerta de alguien sin previo aviso. Pero cuando alguien te invita a su casa, ya sea a tomar algo, a almorzar o a cenar, eso implica que el anfitrión se encargará de absolutamente todo. No debes comportarte como en tu casa. Las intervenciones en la cocina o el intento de recoger la mesa, el anfitrión puede tomarlo como una ofensa. Se sabe con exactitud quién es el anfitrión y quién el invitado.

A menudo pienso sobre esas diferencias en la vida social. Tal vez el motivo principal es que aquí la mayoría vive en departamentos. Y tienen vecinos que olvidaron que alguna vez fueron jóvenes. Pero pronto me adapté al “código croata de amistad”. Pero, ya sea que nos encontramos en casa o salimos juntos – amigos son los amigos.

Mariana Cámpera

Viví dos tercios de mi vida en Buenos Aires, decidí establecerme en Croacia y ahora VIVO CROACIA – de allí el nombre de este blog. Intento mantener la mentalidad positiva tan característica de los argentinos. Busco el lado positivo en los sucesos de Croacia y, cuando es posible, hago una paralela con la situación en Argentina. Siendo que trabajo en la redacción española del Programa internacional de la Radio Croata – La Voz de Croacia, tengo la posibilidad de presentar a los hispanohablantes lo que ocurre en Croacia. En el siguiente link está la versión croata del blog.

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